Agenda

Todos los conciertos se celebran en la Sala Iturbi del Palau de la Música de Valencia


  Presentación

Todos los conciertos se celebran en la Sala Iturbi del Palau de la Música de Valencia


Un siglo de Filarmónica

 

La Sociedad Filarmónica de Valencia inició sus actividades en febrero del año 1912 con un concierto del Cuarteto Petri. Así pues, el pasado febrero cumplió un siglo de fructífera existencia entregada a la labor de promover conciertos, con especial atención a la música de cámara, en la ciudad de Valencia. Su Majestad, la Reina Doña Sofía, aceptó la Presidencia de Honor de los actos conmemorativos del Centenario.

 

Nuestra Sociedad ha traído a Valencia los artistas más destacados de estos cien años, como Arthur Rubinstein, Vladimir Horowitz, Jasha Heifetz, Nathan Milstein, Claudio Arrau, Montserrat Caballé, Renata Scotto, Teresa Berganza, Hermann Prey, Victoria de los Ángeles, Marilyn Horne, Christa Ludwig, Frederica von Stade, Ofelia Sala, Samuel Ramey, Ivo Pogorelich, Joaquín Achúcarro, Daniel Barenboim y Maria Joao Pires, entre muchos otros. También algunas orquestas de enorme proyección internacional, como la Filarmónica de Berlín, que tocó en nuestra Sociedad bajo la dirección de Clemens Krauss.

 

También la Sociedad Filarmónica de Valencia ha presentado a importantes artistas nacionales y ha sido plataforma de lanzamiento de intérpretes valencianos, como José Iturbi.

 

Cabe destacar la colaboración en concursos como el "Memorial López Chavarri", el de dirección de orquesta "Manuel Palau" y el internacional de piano "José Iturbi" organizado por la Diputación de Valencia.

 

El Excelentísimo Ayuntamiento de Valencia le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad, por su labor ininterrumpida al servicio de la promoción y difusión de la música. Igualmente la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos otorgó a la Filarmónica la Medalla al Mérito en las Bellas Artes 1999. En octubre de 2011 le fue concedida la Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana y en el pasado mes de julio la Medalla de la Universitat de València.

 

La Filarmónica celebra sus conciertos en el Palau de la Música desde que fue inaugurado en 1987. En un principio ofreció su programación en el Salon de Actos del Conservatorio de Valencia y posteriormente en el Teatro Principal. Durante decenios la Filarmónica, junto con la Orquesta de Valencia, entonces llamada Municipal, mantuvo viva la llama de la actividad musical en una ciudad que no contaba con la oferta de solistas, conjuntos sinfónicos y representaciones de ópera de la que afortunadamente dispone hoy en día. Continúa ofreciendo música de calidad a cargo de excelentes artistas, tanto nacionales como internacionales, al cumplirse un siglo de su fundación. Para asistir a sus conciertos es necesario darse de alta como socio y abonar la cuota mensual. Quien desee hacerlo debe dirigirse a las oficinas de la Sociedad Filarmónica en la calle Conde Salvatierra de Álava, 9, 4º, D., los días laborables, excepto sábados y días de concierto, de 16:00 a 20:00 horas. Es necesario aportar DNI o documento equivalente y un número de cuenta bancaria para domiciliar la cuota.

.

 


 

Leer más... Palabras de Vicente Galbis López a propósito del concierto dos mil.

 

JUNTA DE GOBIERNO

Presidente: D. JUAN VILA LLOP
Vice-Presidente 1º: D. JOSÉ RAMÓN ROCA RIVERA
Vice-Presidente 2º: D. SALVADOR PEMÁN PUEYO
Tesorera: Dª Mª PILAR CARRERA MERINO
Contador: D. RAMÓN FRANCISCO MARTÍNEZ VIDAL
Secretario: D. VICENTE MUÑOZ SANJOSÉ
Vice-Secretario: (Vacante)
Vocal 1º: Dº MARTA CONESA LLANSOLA
Vocal 2º: D. RAMÓN ALMAZÁN HERNÁNDEZ
Vocal 3º: D. JAVIER CASAL NOVOA
Vocal 4º: Dª CARMINA CORTÉS VILLALBA
Vocal 5º: D. GONZALO LLORÉNS BAÑÓN
Vocal 6º: (Vacante)
Vocal 7º: D. FERNANDO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ-BARRANCA
Vocal 8º: (Vacante)

 

 

BREVE RESUMEN DE UNA EXTRAORDINARIA ACTIVIDAD MUSICAL

 

Con la distancia de casi un siglo, la aportación inicial de la Filármonica valenciana resulta evidente: la normalización de una temporada sistemática de conciertos. Esta situación no se limita sólo a la música de cámara, sino también al repertorio sinfónico y, en menor medida, al vocal, a la música coral e, incluso, a manifestaciones como la danza.

 

En la que quizá sea su época dorada, desde su fundación en 1912 hasta el estallido de la Guerra Civil, la Sociedad introdujo al melómano valenciano en el gran repertorio de cuartetos, quintetos, tríos, etc. de autores como Mozart, Haydn, Beethoven o los compositores románticos (Schubert, Schumann, Brahms). Progresivamente el espectro se amplió a creadores más modernos (téngase en cuenta la época) como Debussy, Ravel, Bartok, etc. En la vida musical valenciana existían precedentes decimonónicos como las agrupaciones encabezadas por Andrés Goñi (Cuerteto, Sexteto), pero el conocimiento sistemático del repertorio más clásico y la llegada del nuevo, se produjo gracias a la Sociedad. Desde la posguerra hasta la actualidad, el público de la Filarmónica siguió recuperando el repertorio básico con la visita de grupos tan renombrados como el Cuarteto Vegh.

 

Algo similar se podría decir de la normalización de la vida sinfónica. Dejando aparte los antecedentes del XIX (impulsados por el citado Goñi o por José Valls), la Filarmónica colaboró de forma continuada con la Orquesta Sinfónica de Valencia incluso antes de la llegada de José Manuel Izquierdo en 1925. Con el concurso de Izquierdo como titular, dicha orquesta se convirtió en una especie de agrupación residente de la Sociedad Filármonica ya que intervino en numerosos conciertos, ya sea en monográficos sinfónicos o acompañando a solistas (especialmente a pianistas). Esto se prolongó incluso a la posguerra, hasta la mitad de los años cincuenta. A lo anterior habría que añadir la participación recurrente de la Municipal desde su fundación en 1943 y de otras agrupaciones valencianas más antiguas como la que fundó López-Chavarri Marco, la Orquesta Valenciana de Cambra que dirigía Francisco Gil o, ya en la posguerra, la Orquesta Clásica de Valencia, cuyo titular era Ramón Corell.

 

Durante varias temporadas anteriores a 1936 fue una práctica común inaugurar y concluir el curso con la visita de las agrupaciones orquestales más importantes del país: la Orquesta Sinfónica de Madrid (dirigida por Arbós) y, en menor medida, la Orquesta Filármonica de Madrid (con Pérez Casas). Gracias a sus conciertos, los socios pudieron escuchar destacadas interpretaciones de autores que iban del repertorio clásico-romántico hasta Richard Strauss o Stravinsky. En algunas ocasiones, importantes compositores como Ravel, Glazunov o Repighi dirigieron en la Sociedad sus propias obras. Otras agrupaciones importantes que pasaron por la entidad fueron la Filarmónica de Berlín, Nacional de España o la Orquesta Lamoreaux.

 

El interés de la Filarmónica por consolidar una oferta sinfónica permanente llevó a desarrollar un proyecto en 1950 de Orquesta de la propia Sociedad aunque, finalmente, esta iniciativa no se consolidó. En las últimas décadas la oferta sinfónica propia de la Orquesta Municipal produjo un incremento de actuaciones de orquestas de cámara. La llegada del Palau de la Música incrementó este proceso pero, en las últimas temporadas, se ha recuperado en cierta manera la tradición del concierto sinfónico a principio o final de curso.

 

Lo afirmado anteriormente para las agrupaciones de cámara o las sinfónicas se puede aplicar a los conciertos de los solistas que pasaron por la Filarmónica desde su fundación. En este caso no sólo se produjo un descubrimiento del repertorio para el socio sino que, en muchas ocasiones, estas actuaciones estuvieron realizadas por los intérpretes más importantes del momento. En cuanto a los pianistas debió ser inolvidable escuchar a Claudio Arrau en el repertorio romántico, a Alfred Brendel en el clasicismo, a un joven Daniel Barenboim tocando el Segundo Concierto de Brahms o las actuaciones de históricos como Risler, Cortot, Horowitz o Benedetti-Michelangeli. Un apartado especial merecería la figura de Artur Rubinstein que se hizo familiar a los Filarmónicos valencianos en sus diecinueve visitas. Y no se debe olvidar a los españoles Alicia de Larrocha, Joaquín Achúcarro o, en época fundacionales, a Granados y Turina interpretando sus obras. Por lo que se refiere a otros instrumentisas se podrían citar a violonistas históricos como Fritz Kreisler, Jascha Heifetz o Nathan Milstein, chelistas como Pau Casals o Pierre Fournier, etc.

 

El apartado vocal comienza a desarrollarse en las primeras temporadas pero, tras la Guerra Civil, actuaron en varias ocasiones dos figuras señeras de nuestra música: Victoria de los Ángeles y una joven Montserrat Caballé. En las últimas décadas (especialmente en los años ochenta y noventa) se incrementó especialmente la lista de cantantes, con nombres tan significativos como Christa Ludwig, Marilyn Horne, Thomas Allen o Federica von Stade.

 

Un aspecto que no se debe obviar en este rápido balance es la influencia que la Filarmónica tuvo en la creación valenciana. Prácticamente desde su fundación, esta Sociedad dio a conocer obras de los autores más destacados de cada época: López-Chavarri Marco, Palau, Rodrigo, Gomá, el Grupo de Jóvenes (Garcés, Sánchez, Asencio), Moreno Gans, Matilde Salvador, Llácer Plá y así sucesivamente hasta llegar a César Cano. Ciertamente, es un campo que se podría haber cuidado aún más, como se encargaron de comentar algunos críticos musicales.

 

Ahora bien, la Filarmónica tuvo un papel más decisivo en cuanto a la participación de intérpretes valencianos. Los ejemplos más paradigmáticos los encontramos en José Iturbi y Leopoldo Querol. El primero comenzó a actuar en la Sociedad cuando todavía era un estudiante de piano y realizó en total deciséis conciertos entre los años 1913 y 1962. El caso de Querol resulta aún más evidente, puesto que se trata del artista que ha actuado en más ocasiones en la Sociedad (cuarenta y tres conciertos), en un arco cronológico que va de 1925 a 1974. Su aportación resultó, además, muy completa: estrenos de autores valencianos, presentación de compositores no escuchados en la ciudad o realización de integrales como la de Chopin. Un inventario completo de los músicos valencianos que han actuado en la Filarmónica incluiría a ejemplos destacados de casi todas las especialidades y agrupaciones. Así tendríamos pianistas (desde Daniel de Nueda hasta García Chornet o Monreal), violinistas (desde Alós y Mus a Palomares), las orquestas ya citadas, coros (de la Coral Polifónica Valentina hasta el Cor de València) o cantantes (de María Llácer a Isabel Monal). En definitiva, casi una historia de la interpretación musical en Valencia.

 

Habría que comentar también toda una serie de aspectos que no son directamente artísticos pero que atañen a la interpretación. Por ejemplo, la atención con que se realizaban los programas de mano, en especial hasta el comienzo de la Guerra Civil. La inclusión de notas al programa, textos (en el caso de música vocal), ejemplos musicales, biografías, novedades de la propia Sociedad o incluso fotos constituyen un material de gran interés y atractivo. Otro aspecto que también influye en lo musical es la carencia de un local propio. La programación de la Filarmónica se ha visto afectada por el desarrollo de las actividades de escenarios como el Conservatorio, el Teatro Principal o, más recientemente, el Palau de la Música. Para concluir, sólo resta felicitar a la Sociedad Filarmónica de Valencia por esta conmemoración y, parafraseando el final del programa del concierto dos mil, agradecer a sus socios y Juntas de Gobierno el trabajo efectuado desde su fundación hasta la actualidad. En realidad, todas las actividades musicales comentadas no se hubieran podido desarrollar sin su trabajo y apoyo incondicional.

 

Vicente Galbis López